Historias del Raval

Tenía ganas de dibujar esta fachada, es bastante singular, me llaman poderosamente la atención las persianas, la gran mayoría bastante deterioradas. Suele ser habitual que mientras dibujas en la calle la gente se detenga, en principio para satisfacer el deseo curioso de saber porque estas parado en medio de la cera, luego observan tu trabajo, algunos te dicen que ellos también dibujaban, o que no tienen mano para el dibujo, pero si te encuentras con alguien con ganas de hablar, generalmente te dice que es del barrio y comienza a explicarte anécdotas de lo que te has parado a dibujar.

Así fue como me enteré que este curioso edificio era una antigua caserna de la policía nacional, y que sus antiguos inquilinos se dedicaban a montar unas fiestas tremendas hasta altas horas de la madrugada para perjuicio de los vecinos. Comentó, que más que un ejemplo, eran una vergüenza para el barrio, que se lanzaban desde las ventanas botellas vacías, vasos y cualquier tipo de objetos después de grandes noches de borrachera, y que su fin como caserna llego sobre los años 80 con la remodelación del raval de cara a los juegos olímpicos.